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26 de febrero de 2016

EL FIN DE LA ETERNIDAD (Isaac Asimov)

Esta entrada es muy especial porque supone la primera colaboración de un amigo fuera de la sección "Versus". Aprovecho para recordar que este es un blog abierto y que cualquiera que desee colaborar será más que bienvenido. El artículo que vais a leer viene firmado por Pere Sbert (@FearlessComb780 en twitter), responsable de Con F... de Freak!, un blog que os recomiendo encarecidamente si os gusta cualquier tema relacionado con la cultura popular. Videojuegos, cine, series, comics, libros...nada escapa al particular filtro de este mallorquín que, además, tiene una maravillosa serie de artículos sobre tiendas "freaks". Pere es un gran aficionado a la ciencia ficción, y lo demuestra con un magnífico análisis sobre el clasicazo de Isaac Asimov "El fin de la Eternidad" que podéis disfrutar a continuación. ¡Mil gracias, Pere!

EL FIN DE LA ETERNIDAD (por Pere Sbert)

De todos los libros de Isaac AsimovEl fin de la Eternidad (The end of Eternity), publicado en 1955, está considerado como uno de los más maduros y una de las obras cumbre del período conocido como La Edad de Oro de la ciencia ficción.

La novela aborda un tema, ahora clásico, como es el de los viajes en el tiempo, en el que el propio Asimov apenas había profundizado por considerarlo demasiado complejo. El autor imaginó una organización, la Eternidad, que opera al margen del tiempo controlando el desarrollo de la humanidad. Sus agentes, los Eternos, vigilan las sociedades y, cuando detectan alguna característica indeseable o que pudiera conducir a un evento indeseable, inducen cambios en la historia para reconducir la situación. Todo ello a espaldas de los temporales (personas ajenas a la Eternidad, es decir, nosotros), que jamás se aperciben de las alteraciones, pues en cuanto se producen sus recuerdos, toda su vida se reescribe como si jamás hubiera habido otro pasado.

En este marco argumental entra en juego Andrew Harlan el agente Eterno, hombre de confianza del coordinador Twissell, el líder de la organización de la Eternidad. Su trabajo consiste en determinar el Cambio Mínimo Necesario a implementar en una realidad para obtener el Resultado Máximo Deseable… y, a continuación, ejecutar dicho cambio; alterando con ello las vidas de millones de personas, incluso borrando su existencia cuando no existe otro remedio.

Sin embargo, en el transcurso de una misión rutinaria, conoce y se enamora de Noys Lambent, una temporal. Entonces, ante la certeza de que al aplicar el Cambio Mínimo Necesario implica modificar irreversiblemente la personalidad de Noys, Andrew rompe todas las normas, extrae a la chica de su tiempo y se la oculta a La Eternidad. Además Andrew pone en juego su as en la manga, un secreto que no debería conocer y que en manos expertas como las suyas, podría conducir a la destrucción de la línea temporal que conduce a la creación de la propia Eternidad: el secreto de lo que sucede en los Siglos Ocultos, un periodo en un futuro distante (entre el 70.000 y el 150.000) al cual los Eternos no tienen acceso y a cuyo fin aparece una Tierra despoblada.

A partir de aquí  Asimov teje una complicada trama en la que, mediante paradojas temporales y bucles causales, explora y profundiza en el plano ético de las acciones del protagonista y de La Eternidad.

Como buena novela de ciencia ficción Rusa de mediados del siglo XX, esta crítica, reflejo de una situación social y política real (La Rusia de Stalin) es su gran valor y en donde la novela alcanza su mayor profundidad: la Eternidad constituye una dictadura, tan absoluta que no cabe rebelión externa contra ella, pues los hombres sujetos a sus designios desconocen hallarse en tal situación.

Cabe destacar que, dentro de la trayectoria de Asimov, esta novela es un “Rara Avis” al profundizar (aunque de forma bastante torpe) en los sentimientos de sus protagonistas, que incluso juegan un papel importante en la trama. A la postre, sin embargo, es la racionalidad la que fuerza los acontecimientos hacía su conclusión: antes que el amor, lo que triunfa es la libertad; libertad para cometer errores; imprescindible para maximizar las posibilidades futuras y alcanzar auténtica grandeza.

En resumen, “El fin de la Eternidad” posee esa genialidad, elegancia formal y estilo que Asimov imprimía en sus textos, y es una novela perfecta para introducirse en la ciencia ficción, ya que posee una trama interesante y llena de misterios que incita a seguir leyendo hasta terminar el libro, un ritmo sorprendenemente ágil y es mucho menos densa de lo que, en un principio puede parecer, a pesar de la complejidad de su argumento.

11 comentarios:

  1. Un gustazo poder colaborar en tu blog! que es sencillamente genial!

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  2. leí varias cosas de Isaac y ninguna me defraudó... es más, ni su autobiografía a veces pedante lo hizo... pero este no lo hice y si decís que es considerado de los mejores me tienta...

    voy por un amigo que lo conoce mas que yo para que comente aquí, saludos a los dos...

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    1. Gracias, JLO! Confieso que yo tampoco he leído este libro en concreto, pero leyendo a Pere se nota que es un auténtico clásico. De Asimov leí varios de la saga Fundación, pero reconozco que soy más de Arthur C. Clarke.
      Saludos!

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  3. Leí la versión previa a la publicación, que fue publicada en Cuentos paralelos. En la que Asimov publica las versiones anteriores a la publicación, con las diferencias en las ediciones definitivas.
    Las diferencias de esta novela están en convertir al personaje en un heroe, que quiere salvar a Noys. Que tenía entendido que querían borrarla de la continuidad. Y también hay el asunto de un personaje que resulta ser algo oculto. Asimov suele dar pistas de eso.
    Disiento con que es excepcional lo de las emociones. Es algo fundamental en la obra de Asimov, como en la saga de la Fundación, en personajes como Hari Seldon y el más tardio de los personajes, Dors Venabili. Está el tema de las emociones humanas de los robots, como R Daneel Olivaw. Y personajes como Elijah Baley y Gladia.
    Me interesa la CF y sospecho que me gusta el título del blog.

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    1. Muy interesante! No sabía que había versiones previas publicadas, supongo que eso enriquece la obra aún más.
      Muchas gracias por tu comentario! Y muy chulo tu blog, por cierto!

      Un saludo!

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  4. Buenas! Si conocía las versiones previas de la obra pero, sinceramente no le las he leído, por lo que tu comentario me ha parecido especialmente interesante.

    Respecto a lo de las emociones Asimov siempre me ha parecido un autor mucho más racional que emocional en el que, aunque las emociones es están presentes siempre acaban pasando por un tamiz de lógica que hace que nunca terminen de germinar. Es cierto que hace cierto nivel de exploración emocional en sobretodo en los robots, lo que me contrasta mucho con lo poco y torpemente que profundiza en las emociones humanas propiamente dichas.

    Muchísimas ganas por tu comentario, me ha encantado

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  5. Muy buena la reseña. El Fin de la Eternidad, junto con la trilogía original de Fundación, son mis novelas de Asimov favoritas. Sólo un detalle, no me quedó claro lo de compararla con una novela de ciencia ficción rusa, ya que no lo es. Asimov nació en Rusia, es cierto, pero era norteamericano y vivió toda su vida en los Estados Unidos, a donde llegó de tres años de edad.

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    1. Buen apunte, a ver si Pere nos lo aclara!
      Gracias por leernos, un saludo!

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  6. Buenas,

    Ahí voy, quizás no lo dejo bien expresado en el texto. Es una apreciación bastante subjetiva, pero creo que esta obra tiene bastantes remisniscencias de autores rusos que le precedieron, como Yefrémov, Bogdánov o Incluso Tolstoi... sobretodo en cuanto a crítica político/social encubierta; algo así como las mismas sensaciones que me transmite Lem (aunque esté nació en Polonia).

    Muchas gracias por el apunte, desconocido.

    Un placer debatir sobre estas cosas por aquí!




    Lo dicho, impresiones mías

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    1. Gran punto de vista, Pere! Con lo fino que hilaban estos autores, supongo que las segundas lecturas no son casuales.
      Ahora que has citado a Lem, he de decir que le cogí de adulto y me impactó mucho más que Asimov. Solaris me parece una obra maestra absoluta, así como los Diarios de las estrellas me parecen relatos de ciencia ficción con mayúsculas, de esos que invitan a pensar. El nombre de Stanislaw Lem hay que decirlo más, si señor!
      Por cierto, precisamente tengo a medias "El invencible" de Lem!

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