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27 de junio de 2016

THE BOY (William Brent Bell, 2016)

Greta es una joven americana que es contratada por un matrimonio mayor para hacer de niñera en la lujosa mansión de una villa inglesa. Al llegar al lugar, se encontrará con que Brahms, el niño al que ha de cuidar, es en realidad un muñeco de porcelana.

The Boy es la, a priori, interesante y llamativa nueva película del director William Brent Bell, que llamó la atención dentro de los círculos adscritos al found footage con sus anteriores propuestas, la infravalorada Devil inside (2012) y la fallida Wer (2013). Ahora, desmarcándose del formato de cámara en mano, nos presenta una cinta que mezcla un aire de cierto clasicismo con el estilo moderno del cine de terror. Y es que el inicio de la película ya nos trae reminiscencias del horror gótico que tanto exprimió la Hammer durante tantos años. La vieja mansión, retratada exquisitamente a nivel visual, resulta un decorado magnífico que nos hace albergar esperanzas de encontrar algo con sustancia, expectativas que sin embargo pronto se verán devaluadas.

La película se desarrolla dentro de unos baremos muy estándar, existiendo pocos aspectos en los que llegue a destacar sobre el resto de producciones del mismo tipo. Resulta muy decepcionante encontrar tantos elementos que pueden lucir y dar brío al conjunto utilizados de una manera tan estándar. El guión transita por caminos trillados y dirige sus pasos hacia los convencionalismos mainstream, alejándose conscientemente de aspectos turbios que, creo, le hubieran dado mucho más empaque a la cinta. Tal vez ello se explica porque estamos ante el primer guión de Stacy Menear que logra llegar al cine, y supongo que ha decidido arriesgar poco en su estreno.
Bajo mi punto de vista, nos encontramos aquí ante la típica película donde el desenlace arruina todo lo anterior que, la verdad sea dicha, tampoco es una maravilla. Ese tramo final es el que podría haber diferenciado a "The Boy", pero resulta sumamente predecible (y esto lo dice alguien a quien le cuesta horrores adivinar finales) y hace que se nos quede un sabor de boca bastante agrio.

Afortunadamente, la película cuenta con un puñado de virtudes que hacen que su visionado no sea una completa pérdida de tiempo. Durante la primera mitad de metraje, el director consigue cierta atmósfera gracias a un puñado de momentos donde se aprovecha muy bien al muñeco. Como ya sucediera en Annabelle (2014), se juega muy bien con las expectativas del espectador de ver a Brahms en movimiento, cosa que no se llega a mostrar en ningún momento. Pero todos sabemos que los muñecos de porcelana transmiten MUCHO mal rollo, y a eso sí que sabe sacarle partido Bell.
Tal vez lo mejor nos lo ofrece el apartado artístico y visual, gracias a un caserón recreado a la antigua usanza  y que, como decía, nos recordará a aquellas mansiones tan típicas de películas de tono gótico como las de la Hammer. Para concluir, tenemos a Lauren Cohan como una más que decente protagonista absoluta que no desentona en ningún momento. Y es que está más que acostumbrada a sufrir gracias a su papel en la serie The Walking Dead.

Tenemos por tanto con "The Boy" una producción que cuenta con un puñado de elementos que, bien manejados, podrían haber dado lugar a una gran pieza del subgénero de "muñecos malvados". Lamentablemente, y pese a que la cinta contiene ciertas virtudes, el director no ha sabido o no ha querido buscar el lado perturbador y tétrico que dichos elementos pedían a gritos, prefiriendo transitar caminos más cómodos pero mucho menos estimulantes.

Mi nota: 4

2 comentarios:

  1. Ya me parecía mala y ahora tu me lo corroboras. Ni con un palo hoygan!

    Buena entrada... gracias por la advertencia ;)

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    Respuestas
    1. Jajaja, gracias por fiarte de mí, pero aún así yo siempre recomiendo ver las cosas. Hay gente a la que le ha gustado la peli y parece que el giro final ha sorprendido a muchas personas que conozco.

      Gracias a tí!

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