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13 de junio de 2017

TESTIGO (Thomas Kruitof, 2016)

Testigo (curiosa traducción para el título original La mécanique de l'ombre) es un thriller francobelga que se aleja de la concepción moderna del género para ofrecer algo mucho más cercano a productos setenteros de parecido pelaje. Estamos ante una trama de espionaje político que hurga en los oscuros recovecos de los servicios de inteligencia y de otras dudosas organizaciones que probablemente ostentan más poder del que deberían en la sociedad moderna.

El debut en la dirección de Thomas Kruitof nos cuenta la historia de Duval, un hombre que ha trabajado siempre como oficinista con un método de trabajo pulcro y disciplinado, y que tras dos años en paro recibe una misteriosa oferta para trabajar transcribiendo a papel el contenido de llamadas telefónicas. Esto desembocará en una espiral de acontecimientos cada vez más turbios que pondrán en peligro la propia vida de Duval.

«Testigo» huye de artificios y aspavientos en su desarrollo, siendo un producto sobrio tanto en su fondo como en su forma. Para ello, contamos con un ritmo pausado pero que sabe enganchar al espectador durante su primera mitad gracias a un trabajado guion. No es difícil empatizar con el protagonista, lo cual facilita que nos interesemos por su destino. Todo esto lo consigue el propio Kruitof, autor de un libreto original muy bien trabajado para que sea fácil de seguir y al mismo tiempo no deje cabos sueltos. Tal vez el problema que impide que la película sea redonda, es que cuando el misterio se desvela, todo resulta un tanto previsible. Esto lo podemos ejemplificar en el personaje femenino, claramente introducido en la trama para cumplir una función determinada durante el desenlace.

El protagonista absoluto de la cinta es el francés François Cluzet, famoso desde hace unos años por su papel en la exitosa Intocable (2011). Cluzet realiza un trabajo muy convincente logrando, como decía, que nos identifiquemos con él. Su interpretación resulta tan sobria como el propio tono del filme, y su gran parecido físico con Dustin Hoffman ayuda a relacionar la película con las producciones setenteras de las que antes hablaba.

Sin resultar redonda del todo, «Testigo» se muestra muy correcta en todos los sentidos, y su frialdad tonal se agradece en contraposición a los espectaculares (pero a menudo vacuos) thrillers que nos llegan de otras latitudes. Recomendable.

Mi nota: 7


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