CUATRO FANTÁSTICOS (Josh Trank, 2015)

Pues vamos con la película más maltratada por los medios en los últimos tiempos. Desde que empezaron a aparecer noticias sobre lo que Josh Trank estaba haciendo con Los Cuatro Fantásticos, todo el mundo empezó a poner el grito en el cielo. ¿Unos 4F oscuros, "nolanizados"? ¿Un Johnny Storm negro? ¿Una Cosa sin calzones? Este tipo de cuestiones estigmatizaron la película para el fandom antes de que se estrenara, siendo este un mal que se está generalizando en estos tiempos. Y es que gracias a internet, hoy día tenemos acceso a demasiada información sobre las películas antes de que podamos ver el producto final, y eso es un arma de doble filo que puede elevar el hype sobre cualquier producción o condenarla antes de que llegue a las pantallas. Y eso es un poco lo que ha pasado con esta película. Aún así, ¿tenían razón todos los que machacaron a "Los cuatro fantásticos"? Veamos.

La película está claramente dividida en dos partes. La primera, sin ser ninguna maravilla, me parece  resultona y satisfactoria. Josh Trank consigue darle una vuelta de tuerca al origen de los personajes, actualizándolos de una manera curiosa. Pese a que estamos acostumbrados a ver a este supergrupo como uno de los cómics más coloristas y desenfadados de la Marvel, el tono oscuro que se les ha dado no molesta demasiado. Por tanto, esta primera mitad resulta una más que correcta presentación de personajes siempre que dejemos de lado los obvios agujeros de guión que ya se nos empiezan a plantear.
El problema (más bien problemón) viene en el resto. Y es que cuando la película tiene que arrancar y empezar a mostrar algo de acción, todo el trabajo anterior se desmorona espectacularmente y nos encontramos con una chufla que no hay por dónde cogerla, más propia de una serie Z chusca que de una superproducción. Toda la trama que se había desarrollado de un modo adecuado se precipita totalmente y el desenlace se acelera dando la impresión de que este segundo segmento hubiera sido dirigido por otra persona.
Para estar ante una película de superhéroes, la acción brilla por su ausencia. En su lugar, tenemos a los personajes hablando y hablando pero sin que haya relaciones entre ellos. Lo que en los cómics (y en las películas anteriores dirigidas por Tim Story) era una familia de gente con superpoderes y con una química entre ellos perfectamente establecida, aquí es un grupo de extraños que apenas se conocen y, lo que es peor, no hacen nada por conocerse.
Las "épicas" escenas de acción que prometía el traíler tampoco aparecen. Como decía antes, la única secuencia de enfrentamiento la encontramos en el desenlace, y está tan mal resuelta que da sensación de cutrez y de abandono por parte de los responsables. Los efectos especiales parecen de hace 10 o 15 años, y para rematar, el diseño del villano es irrisorio, con lo que su aparición queda ridícula y consigue el efecto contrario al deseado. Si la película va en caída libre, lo del epílogo es la gota que colma el vaso, siendo literalmente de vergüenza ajena.

Los actores no están ni mal ni bien, se limitan a cumplir el expediente con cierta desgana pero no creo que nadie condene la película por las actuaciones. Tras verle pletórico en Whiplash (2014) tal vez esperábamos más de Miles Teller, pero tampoco es que lo haga mal. Tal vez sea Kate Mara la más convincente del reparto, o a la que mejor le pega el papel. Completan el casting los sosos Jamie Bell Michael B. Jordan (que ya trabajó bajo las órdenes de Trank en Chronicle (2012)).

No sé si la culpa es del director o del estudio, pero es una lástima que unos personajes tan míticos en el mundo del cómic se vean maltratados con tomaduras de pelo de este calibre. Espero que si vuelven a hacer algo con ellos los respeten un poquito más. Nos quejábamos de que en Los Cuatro Fantásticos y Silver Surfer (2007) habían convertido a Galactus en humo, pero en 2015 el humo ha sido la película entera.

Mi nota: 2

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